El fin de una era: Adiós al positivismo corporal.
El positivismo corporal inició, como gran parte de las causas actuales del internet, con buenas intenciones, sin embargo, y como suele suceder en internet, terminó por mutar hasta convertirse en un movimiento que creía que las personas que hacen ejercicio son gordofóbicas, inculcando que debes aceptarte y celebrarte tal y como eres, sin querer cambiar, y en el que las frustraciones o incomodidades con tu cuerpo eran culpa tuya, un positivismo que excluía a la gente delgada y fue monopolizado por la obesidad para luego prostituirse en el aprovechamiento de empresas en productos ultramarketeados para gente “gorda”.
Sabemos que los excesos en lo que sea y de lo que sea, siempre son malos. Y en el punto en el que surgió el positivismo cultural, nos encontrábamos inmersos en una cultura de delgadez extrema y estandarizada, lo que terminaba por causar obsesiones y enfermedades no solo corporales, sino mentales. En la actualidad, con la llegada de este movimiento, la presión recae en aceptarnos, en trabajar una absoluta autoestima y amarnos sobre todas las cosas, criticando duramente a quienes no están en este punto de bienestar perpetuo. El problema de esta extremista posición es que se centra únicamente en la aceptación personal y no en la carga que los prejuicios sociales y lo dañinos que estos son para el bienestar de las personas, esto sumado a que lograr un estado de amor propio sano y positivo no es nada fácil; es una lucha interna dura y las recaídas pueden ser muchísimas.
Una falla dentro del movimiento causada justamente por las marcas que comenzaron a saturar el mercado con productos “para amarte”; el problema es que esta introducción de productos no se sentía auténtica, sino como un aprovechamiento descarado, marcas como Barbie que, luego de una caída abismal en sus ventas en el 2015, por primera vez introdujo su colección de Barbies diversas. Aunado a esto, los influencers y marcas pusieron toda la carga de amarte sobre ti mismo como una única alternativa.
Frente a la forma en que el movimiento se ha destruido a sí mismo, como era de esperarse, surgió un nuevo concepto: “body neutrality”, un movimiento que valida el hecho de que no tenemos por qué sentirnos hermosas ni disfrutar siempre de nuestro físico, que es un trabajo que debemos hacer día a día, sin prisas pero sin pausa.
Al final del día, la positividad corporal, así como la salud física y el amor propio, son temas sumamente delicados y pueden ser muy distintos para cada persona. El positivismo corporal, como idea o mantra, puede ser tan útil como dañino; yo recomiendo tomar todo con pinzas y cuestionarlo aunque sea un poco. Existen aún muchos prejuicios estéticos en la sociedad a los que nos tenemos que enfrentar y la gordofobia sigue siendo uno de ellos, pero la verdad es que todos somos distintos y la belleza es distinta también, es diversa y debe ser apreciada, no comparada. No es justo transmitir la idea de que si no estás satisfecho con tu figura o con cómo te ves es porque no te esfuerzas.
Comentarios
Publicar un comentario