Emociones y Recetas: La Magia de "Como Agua para Chocolate"
Todos tenemos un género que nos llama la atención, creativamente hablando, el mío es el realismo mágico. Me da la medida perfecta de cotidianidad y asombro combinadas para llevarte en un viaje idílico que te invita a ver el mundo diferente, donde nuestra triste historia humana en unas líneas puede volverse mágicamente encantadora. Mi favorita entre estas historias es “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel, cuyos ingredientes son la mágia sutil y el costumbrismo (que también me encanta), que juntos dan sabor a esta historia de amor y traición.
Entre recetas, conoceremos la historia de Tita, quien es la hija menor de la familia de la Garza y tiene una fuerte conexión con la cocina y la comida que prepara, pues, además de literalmente haber nacido entre fogones, al no ser amada por su madre, siempre se refugió en la cocina bajo el cuidado de Nacha. Durante su adolescencia, Tita se enamora de Pedro, el gran amor de su vida. Sin embargo, debido a que es la más joven de sus hermanas, está obligada a quedarse soltera para encargarse del cuidado de su madre hasta que esta muera. Es así que Mama Elena termina por casar a Rosaura, la hija mayor, con el enamorado de Tita.
Cada hija de mamá Elena, puedo decir, es una parte de ella: Rosaura, fría y distante, Gertrudis, libre y también rebelde, Tita, para mí, es un alma rebosante de sentimientos y emociones, tanto en los momentos más luminosos como en los más oscuros. Sin saberlo, cada plato que prepara lleva en él sus sentimientos, transmitidos a quienes terminan por probarlos. Así, en la boda de su hermana con Pedro, los comensales, atrapados por la melancolía y el desamor de Tita, huyen enfermos de tristeza. En otra ocasión, en un extraño fenómeno de seducción, el deseo de Tita se vio plasmado en la salsa de rosas que bañaba las codornices. Aquel día Pedro no opuso resistencia; aquel día Tita penetró su cuerpo con cada bocado.
Con la muerte de Nacha, Tita termina por heredar sus funciones y se convierte en la cocinera de la casa. Más adelante, el primer hijo del matrimonio muere y, gracias a la fuerte discusión, mamá Elena envía a Tita a un manicomio; aunque esta termina en la casa del doctor Brown, quien le propone matrimonio, aunque, debido a la precaria salud de su madre, esta vuelve a cuidarla al rancho y aunque no tarda en morir, el fantasma de esta sigue atormentando a Tita.
Rosaura y Pedro tienen a Esperanza, su segunda hija, a la que su madre le augura el mismo futuro que a Tita: quedarse soltera para cuidar de ella. Aunque, más adelante, la inminente muerte de Rosaura hace que esta tradición desaparezca. Esto permite que Pedro y Tita mantengan una relación a escondidas. Al final de la novela, Esperanza se casa con Alex. Pedro muere mientras mantiene relaciones con Tita, la cual decide quemar el rancho. Del incendio solo queda libre del fuego el libro de recetas de Tita, herencia de la narradora de esta historia.
El título del libro “Como agua para chocolate” hace referencia a un dicho mexicano para cuando alguien está molesto o muy furioso, y es un claro ejemplo de cómo esta historia logra combinar los contrastes de la vida de Tita, lo que la tradición le obliga a ser y lo que su corazón desea. La pasión y el amor con los que cocina se oponen al mundo brutal y trágico que se desarrolla en la casa y el contexto histórico. Durante cada capítulo nos presentan una receta de la gastronomía mexica, convirtiendo a la comida no solo en algo que cubre una necesidad, sino en un hilo conductor y un instrumento de narración importante dentro de la historia.
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